LA IMAGEN COMO REPRESENTACIÓN DE LA REALIDAD.
Tanto el funcionamiento de los medios de comunicación y su papel en la sociedad como el resto de las imágenes que a diario observamos en múltiples contextos, suponen una representación de la realidad. Para un estudio teórico, esta representación se fundamenta en dos conceptos:
1.- La construcción social de la realidad
- Realidad: es todo aquello que reconocemos como algo independiente de nuestra propia voluntad, de nuestra propia imaginación. Se trata de lo que podemos experimentar físicamente, a través de nuestros sentidos.
- Conocimiento: es la certeza de que las cosas existen y tienen unas características determinadas. Es lo que sabemos, lo que imaginamos, lo que pensamos o recordamos.
1.- La construcción social de la realidad
A través de la experiencia y las relaciones que tenemos durante nuestra vida, que en gran parte nos llega a través de los medios de comunicación, construimos estereotipos. Necesitamos resumir la información que recibimos y nos expliquen aquello que no podemos experimentar por nosotros mismos. Para ello utilizamos el lenguaje.
Es por esto que, al dejarnos llevar por estereotipos, estamos simplificando nuestra percepción del mundo para no tener que esforzarnos en experimentarlo por nuestros propios medios. Es importante, por tanto, en este aspecto el uso que hacemos de los medios de comunicación, ya que debemos evitar recurrir a ellos como única fuente de conocimiento de la verdad. Lo que estamos haciendo es construir socialmente la realidad. Todo ese conjunto de “objetos” con los que interpretamos la vida cotidiana se llama universo simbólico, porque está lleno de símbolos que guardan en su interior significados e interpretaciones de la realidad.
Es por esto que, al dejarnos llevar por estereotipos, estamos simplificando nuestra percepción del mundo para no tener que esforzarnos en experimentarlo por nuestros propios medios. Es importante, por tanto, en este aspecto el uso que hacemos de los medios de comunicación, ya que debemos evitar recurrir a ellos como única fuente de conocimiento de la verdad. Lo que estamos haciendo es construir socialmente la realidad. Todo ese conjunto de “objetos” con los que interpretamos la vida cotidiana se llama universo simbólico, porque está lleno de símbolos que guardan en su interior significados e interpretaciones de la realidad.
2.- Las representaciones sociales
Entre las definiciones que el Diccionario de la Lengua recoge sobre el vocablo “representación”, destacamos las siguientes:
Entre las definiciones que el Diccionario de la Lengua recoge sobre el vocablo “representación”, destacamos las siguientes:
- Acción o efecto de hacer presente una cosa con palabras o figuras que la imaginación retiene.
- Figura, imagen o idea que sustituye a la realidad y cosa que representa.
- Ser imagen o símbolo de una cosa, o imitarla perfectamente.
- Nombre antiguo de la obra dramática; recitar o ejecutar en público una obra dramática.
Los medios de comunicación construyen la realidad que nos ofrecen a través de imágenes. La objetividad supone que la forma de interpretar la realidad se basa en un conocimiento puro, sin que influya la experiencia personal, social, política y/o económica de quien la interpreta. Sin embargo, esto es difícil de conseguir, ya que cada persona tiene una manera de ver las cosas y las explicará de forma diferente.
La imagen es un lenguaje, un lenguaje visual que se basa en referencias culturales y esquemas tipificados y que puede representar la realidad de manera más o menos fiel y proceder de una fuente más o menos objetiva.
Nuestra mente está llena de imágenes, no solo visuales, con las que interpretamos la realidad. Son imágenes mentales, que construyen en nuestro interior mundos llenos de experiencias, de hechos, de deseos o de necesidades que surgen de nuestra vida cotidiana. Pero, además, comunicamos esas imágenes mentales, las compartimos con los demás y los demás con nosotros.
Seleccionamos, creamos y agrupamos esas imágenes según un criterio estandarizado. Por eso, la realidad es un conjunto de imágenes mentales creadas por los individuos y los grupos sociales. Por eso también podemos decir que la realidad se construye socialmente.
3.-Iconicidad
La iconicidad es una idea que parte de las teorías semióticas del siglo XX. El término iconicidad se refiere al grado de referencialidad de una imagen, es decir, la relación de apariencias entre la propia imagen y su referente. El concepto iconicidad expresa pues las categorías y niveles de relación de una imagen con la apariencia visual de un objeto real.
Los grados en los que una imagen se relaciona con la realidad en la que se basa son distintos. La imagen puede incorporar numerosos datos visibles de la realidad representada (color, luz y sombra, proporciones métricas, texturas, etc.) o puede reducirlos a unos pocos rasgos, pensemos en una fotografía en color de gran definición frente a un pictograma de señalización de tráfico. Es lo que Abraham Moles denominó grados de iconicidad de la imagen. Cuanta más similitud tenga la representación con respecto a la realidad, mayor será su grado de iconicidad.
Se han propuesto diferentes escalas, pero en todas ellas observamos que a medida que nos alejamos de la semejanza y parecido del objeto representado se requiere del observador una mayor comprensión de los signos que se utilizan para su representación. Podríamos proponer la siguiente escala como ejemplo:
Nuestra mente está llena de imágenes, no solo visuales, con las que interpretamos la realidad. Son imágenes mentales, que construyen en nuestro interior mundos llenos de experiencias, de hechos, de deseos o de necesidades que surgen de nuestra vida cotidiana. Pero, además, comunicamos esas imágenes mentales, las compartimos con los demás y los demás con nosotros.
Seleccionamos, creamos y agrupamos esas imágenes según un criterio estandarizado. Por eso, la realidad es un conjunto de imágenes mentales creadas por los individuos y los grupos sociales. Por eso también podemos decir que la realidad se construye socialmente.
3.-Iconicidad
La iconicidad es una idea que parte de las teorías semióticas del siglo XX. El término iconicidad se refiere al grado de referencialidad de una imagen, es decir, la relación de apariencias entre la propia imagen y su referente. El concepto iconicidad expresa pues las categorías y niveles de relación de una imagen con la apariencia visual de un objeto real.
Los grados en los que una imagen se relaciona con la realidad en la que se basa son distintos. La imagen puede incorporar numerosos datos visibles de la realidad representada (color, luz y sombra, proporciones métricas, texturas, etc.) o puede reducirlos a unos pocos rasgos, pensemos en una fotografía en color de gran definición frente a un pictograma de señalización de tráfico. Es lo que Abraham Moles denominó grados de iconicidad de la imagen. Cuanta más similitud tenga la representación con respecto a la realidad, mayor será su grado de iconicidad.
Se han propuesto diferentes escalas, pero en todas ellas observamos que a medida que nos alejamos de la semejanza y parecido del objeto representado se requiere del observador una mayor comprensión de los signos que se utilizan para su representación. Podríamos proponer la siguiente escala como ejemplo:
Justo Villafañe.
Introducción a la teoría de la imagen. Ed Pirámide. Madrid, 1985
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