EXPOSICIÓN EN CLASE
¿Cuántas veces has tenido que presentar un trabajo a tus compañeros? ¿Perteneces a ese sector del aula que se escaquea para no tener que salir a hablar en público? ¿Solo eres capaz de hacerlo si un/a profesor/a te obliga a ello? Si has contestado afirmativamente a algunas de estas preguntas es conveniente que leas con atención el texto que aparece debajo. Comprobarás que siguiendo unas pautas no habrá tema que se te resista y que el miedo a hacer el ridículo se vence con confianza en uno mismo y mediante un buen trabajo previo. No seas derrotista y esfuérzate. Comprobarás lo gratificante que es poder enseñar algo nuevo a quienes nos escuchan.
TRABAJO PREVIO A NUESTRA EXPOSICIÓN
- Prepara el tema en casa con días de antelación. Posiblemente tengas que acudir a una biblioteca para buscar información. También puedes hacer uso de buscadores en Internet ¡Ten cuidado y comprueba que las páginas de las que obtienes información son fiables! De lo contrario podrías exponer basándote en datos erróneos y tu trabajo no habrá servido para nada.
Ejemplo: El profesor/a nos pide hacer un trabajo sobre el cuadro de La Gioconda y, además, exponerlo en clase. El tiempo máximo del que dispones será de 15-20 minutos.
- Una vez recabada toda la información necesaria deberás comprenderla, estructurarla y saber exactamente cuál es tu objetivo. ¿Qué quiero contar? ¿Cómo puedo hacerlo de una manera sencilla? ¿Cuánto tiempo voy a emplear? ¿De qué manera intentaré captar la atención de mis compañeros sin aburrirles? ¿Cómo conseguiré que las personas que me escuchen aprendan lo que he sido capaz de aprender yo? ¿De qué medios dispongo en clase (ordenador, radio...)? Estas y muchas otras cuestiones son de vital importancia para que la exposición sea un éxito y podamos superar nuestro objetivo inicial. Intenta ser original y dinámico para no ver ningún bostezo ¡contagia entusiasmo y nadie dejará de prestarte atención!
Por ejemplo: para captar inicialmente la atención de nuestros oyentes podemos comenzar la presentación con una imagen de Leonardo da Vinci y preguntarles si conocen a esa persona. Probablemente, muchos no le pondrán cara. A continuación, les explicaremos quién es y la razón de mostrarles su retrato.
- Elabora un guión que te sirva de apoyo para tu exposición. En el mismo deberá aparecer una estructura ordenada sobre todo lo que vas a hablar. También te servirá para anotar algún dato que te cueste recordar, señalar alguna anécdota interesante para relatar al final de la exposición por si te sobra tiempo o, simplemente, para asegurarte de que no te dejas nada en el tintero.
Por ejemplo: Biografía de Leonardo da Vinci (fecha de nacimiento, datos relevantes de su vida). Obra (características principales, el porqué es importante, en que museo está, quién es la mujer que aparece…etc.).Curiosidades (en el caso de La Gioconda podremos hablar de la copia que se ha encontrado en el museo del Prado y mostrarla a los compañeros. También que fue robada a principios del siglo XX o que La Gioconda no tiene cejas, etc.,).
- ¡Ya estás preparado! No tengas ningún temor. Nadie mejor que tú ha preparado el trabajo y conoce perfectamente el tema que debe defender. Al final de la exposición comprobarás que es muy gratificante que tus compañeros se interesen por lo que dices y, sobre todo, que seas capaz de enseñarles algo nuevo que no sabían. Si te sientes nervioso/a intenta disimular ese estado. Según vayan pasando los minutos te irás relajando. Aún así, te recomiendo que antes de exponer realices sencillos ejercicios de relajación e, incluso, de dicción.
Ejemplos: respira fuertemente llenado tus pulmones y soltando el aire lentamente, abre y cierra los puños de tus manos varias veces…etc. Si te cuesta vocalizar bien y te aceleras al hablar, coloca un lapicero entre tus labios y lee en voz alta algún trabalenguas. Este ejercicio te ayudará a vocalizar mejor.
¡LLEGÓ LA HORA DE EXPONER!
LAS DIEZ CLAVES PARA QUE TU EXPOSICIÓN SEA UN ÉXITO.
- Llega antes que el resto para preparar el material que necesitas (el ordenador para una presentación de powerpoint, una radio para poner música, etc). Si pretendes hacer todo esto cuando el público esté preparado para escucharte perderás su atención. Además, evitarás sorpresas de última hora.
- Una vez que tengas todo listo, comienza por presentarte y decirles a tus compañeros sobre qué les vas a hablar. Recuerda que no siempre las personas a las que nos dirigimos nos conocen. Hacer esta breve presentación te ayudará a calmar los nervios iniciales.
- Intenta ser original y añade tu toque personal para que todos se muestren interesados en lo que les vas a contar. No empieces a leer hojas y hojas porque se empezarán a escuchar bostezos en la clase. Retomando el caso de La Gioconda, podemos empezar la presentación con una diapositiva de la copia del Museo del Prado. Muchos pensarán que es la original y no es así. A partir de ahí, puedes pasar a mostrar la imagen del cuadro original y empezar la exposición.
- Mira a tus compañeros como cuando les cuentas tus batallitas del fin de semana. No pasa nada porque lo hagas y no debes sentir ningún tipo de vergüenza. Ahora eres tú el centro de atención y es importante lo que les tienes que decir. De este modo, ellos sentirán que hay comunicación entre vosotros y estarán más pendientes. Piensa cuando los profesores te miran en clase para saber si sigues una explicación o estás en Marte. Es el ejemplo más claro de que debes establecer un contacto visual para que no desvíen su atención.
- No hables deprisa hazlo pausadamente pero tampoco tanto como para que duermas a los oyentes.
- No metas las manos en los bolsillos. No te quedes rígido como si te hubieran pegado al suelo y no pudieras despegarte hasta que termines de hablar. Si te sientes más seguro con algún objeto en la mano usa como “quitamiedos” el papel del guión o un bolígrafo.
- No te pegues a la pared como si esta estuviera a punto de desplomarse sobre todos vosotros y tú intentases sujetarla con tu espalda para evitarlo. Colócate en una posición visible para todos intentando que tu cuerpo siempre esté situado de frente a quienes hablas para que puedan escucharte correctamente.
- Utiliza palabras sencillas que comprendas. Si es inevitable emplear algún término que desconozcas, busca su significado para que puedas explicárselo a quienes te escuchan. Tampoco empieces a dar muchas cifras si no son importantes para lo que estás tratando de exponer, solo las estrictamente necesarias si no tuvieras más remedio que incluirlas. Un modo más sencillo y visual de exponer datos numéricos es mediante una gráfica.
- No eternices la exposición. Debes ser breve. Como máximo 20 minutos, si no te indican otro tiempo.
- Al finalizar, debes dar las gracias a tus oyentes por la atención mostrada. En ocasiones, habrá un tiempo añadido para posibles cuestiones que suscite el tema. Podrán preguntarte sobre sus dudas o intercambiar opiniones.

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